En un profético ensayo escrito por Juan Mari Brás al comienzo del nuevo siglo 21, contiene una hoja de ruta que el movimiento independentista ha seguido sin necesariamente conocer que a misma existía.

En la Quinta Parte de Memorias de Un Ciudadano, (Primera Edición del 2006) Juan establece cual ha de ser El Nuevo Curso Estratégico del Independentismo, dividido en 10 objetivos estratégicos.

  1. Partiendo del derecho inalienable del Pueblo de Puerto Rico a su libre determinación e independencia, resalta la necesidad de completa soberanía e independencia para insertarnos por derecho propio en aquellos pactos regionales, asociaciones y confederaciones que estimemos necesario y convenientes. La independencia es el único camino hacia nuestra integración al mundo.
  2. La nación puertorriqueña la constituimos los millones de boricuas que vivimos en la isla y sus municipios de Vieques y Culebra y los hoy más de 5 millones que viven en Estados Unidos.
    El fenómeno de Benito dramatizó como los puertorriqueños en la diáspora se identifican con la nación puertorriqueña.
  3. El derecho de autodeterminación es de los nacionales puertorriqueños, no de ciudadanos de Estados Unidos que viven en Puerto Rico.
  4. Puerto Rico está sometido a un régimen colonial ilegal, fundado en un acto de fuerza y contrario al Derecho Internacional.
  5. Estados Unidos tiene la obligación ineludible de reconocer el derecho de Puerto Rico al ejercicio pleno de soberanía y de respetar la identidad nacional de todos tanto aquí en la isla como en Estados Unidos. Los boricuas en Estados Unidos no son una minoría étnica y se les tiene que garantizar el libre tránsito, para evitar lo que él denomina un desquiciamiento geográfico en cualquiera de las dos direcciones.
  6. La ciudadanía legítima y natural de los puertorriqueños es la ciudadanía puertorriqueña reconocida en la Ley Jones que continua vigente.
  7. Para obligar a Estados Unidos respetar todos nuestros derechos nacionales hay que moverse en tres escenarios:
    a) Movilizando al pueblo desde una plataforma de identidad nacional;
    • A ésta deberán unirse los reclamos de mayor justicia social para las grandes masas desposeídas,
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    a lucha contra la corrupción tanto gubernamental como empresarial porque en ambas es el pueblo quien paga los altos costos que conlleva (cualquier coincidencia con Luma es pura casualidad, ya que no existía cuando escribió esto, pero lo vio venir);
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    a defensa del ambiente y el equilibrio ecológico del país mediante la preservación de sus recursos naturales;
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    a lucha contra la creciente militarización de nuestro territorio nacional que impide al mejor uso de las tierras para atender las necesidades de nuestro pueblo. Peor aún, nos convierte en objetivo militar de quienes entren en conflicto con Estados Unidos.
    El impulso de una cultura de trabajo para combatir la resignación a la dependencia.
    b) Movilizar al pueblo de Estados Unidos, los sectores más sensibles recabando solidaridad y al Congreso y Gobierno de Estados Unidos donde debemos acudir siempre en actitud de reclamos de nuestros derechos.

    Juan muy bien señala que se debe rechazar la narrativa de que Puerto Rico es un asunto interno de Estados Unidos, la posición que mantiene EE. UU. ante la ONU, porque nosotros no somos una colonia interna, somos una colonia externa;

    c) Como colonia externa Puerto Rico reviste gran urgencia de solución dentro del programa de descolonización de la ONU.

    El momento en que Juan escribió estas reflexiones coincide con la reactivación del caso de Puerto Rico en el Comité de Descolonización, después de 5 años de silencio, en el año 2000 cuando se aprobó la primera resolución por consenso. Su optimismo con ese evento ha sido ciertamente decepcionante para los que hemos seguido el comportamiento de la comunidad internacional estos 25 años.

8. Debemos participar en amplias alianzas con todos los sectores del pueblo puertorriqueño, aún cuando estos tengan aspiraciones diversas sobre el futuro de las relaciones entre Puerto Rico y Estados Unidos, la condición es que estas coincidan en dos principios básicos: la nacionalidad puertorriqueña y le reclamo de soberanía plena para nuestro pueblo.

9. Las negociaciones con el gobierno de EE. UU. para la descolonización deben realizarse con un órgano o comisión que represente la totalidad del pueblo puertorriqueño con unos compromisos previos tales como:
a) Congelar toda actividad militar, naval y aérea de las fuerzas armadas de EE. UU.;
b)
Amnistía general a los que estuvieren cumpliendo condenas por delitos relacionados a la lucha por la independencia;
c)
Un término fijo para terminar las negociaciones y poner en marcha del acuerdo descolonizador.

10. La necesaria unidad de nuestro pueblo por encima de pugnas partidistas, contradicciones ideológicas y hasta conflictos salvables en la lucha de clases.

Estos diez objetivos estratégicos van a necesariamente a tener resonancia en las presentaciones que escucharemos hoy de nuestros panelistas. La mirada visionaria que Juan presenta en este ensayo podemos considerarlos como proféticos. Cada uno de sus planteamientos encuentran eco hoy en las luchas que desarrolla nuestro pueblo en la defensa de la tierra y los recursos naturales, la lucha contra la remilitarización de EE. UU., la lucha contra la corrupción, las privatizaciones de nuestros servicios básicos, la lucha política en EE. UU. y Puerto Rico por su derecho a la autodeterminación, la importancia de la incorporación de la diáspora, las alianzas y el rol estratégico de los organismos internacionales.

Esta noche es una continuidad y a su vez un comienzo de reflexiones necesarias que irán poblando la hoja de ruta que tan acertadamente nos dejó el Maestro de todos, Juan Mari Brás,