Juan Mari Bras

Claridad y los deportes: entrevista a Jaime Córdova

En 1974 Claridad dejó de ser una publicación bisemanal para convertirse en diario. Esta nueva era en el periódico también promovió nuevos experimentos periodísticos. A pesar de ser una publicación concebida con un propósito esencialmente político, creó una sección deportiva que, de inmediato, atrajo nuevo público por la manera distinta de cubrir los temas, también por el estilo depurado, agudo y perspicaz del periodista asignado al tema. Jaime Córdova no sabe si Juan Mari Brás estuvo detrás de su contratación, piensa que no, y averiguaría tiempo después la razón por la que el dirigente del Partido Socialista Puertorriqueño respaldó que se incluyeran los deportes en el periódico.

Raúl González y Manuel de J. González se acercaron a Córdova durante un piquete frente a la corte federal. Allí mismo le hicieron la entrevista de trabajo y él, que deseaba contribuir de manera más significativa a la lucha de independencia, aceptó la encomienda.

“Lo que no sabía en ese momento era que dirigir esa sección era dirigirme yo mismo, porque no había nadie más.”

No tiene la certeza de que Mari Brás supiera de antemano de su contratación ni cómo fue la discusión sobre la inclusión de las páginas deportivas.

“Me imagino que Raúl debió haberle preguntado a Juan, pero a lo mejor no. Lo que sí creo que apoyó Juan fue crear en Claridad una sección de deportes. No puedo decir mucho sobre eso porque en ese momento no tenía ninguna relación con él, aunque años antes nos habíamos conocido.”

Jaime trabajó durante décadas en la industria de la publicidad. En su juventud fue lanzador de béisbol e integró el único equipo en la historia de Puerto Rico que ha ganado un campeonato mundial. Pero lo que quizá influyó más en su reclutamiento al periódico no fueron sus ejecutorias beisbolísticas, sino las largas conversaciones sobre deporte que mantenía con amigos que para ese tiempo pertenecían a la dirección de Claridad y del PSP.

“Llegué a Claridad porque pensé que tenía que tomar una participación más activa en la lucha por la independencia de mi país, y concluí en ese momento que el periódico era el lugar indicado. Venía de la publicidad, que nunca me gustó. He estado prácticamente toda la vida trabajando en algo que no me llama la atención. Trabajé en eso 60 años, porque tenía unos problemas materiales que resolver, y así fue que pude solucionarlos.

“Acepté trabajar en Claridad y ni siquiera sabía escribir en maquinilla. No pensé en eso. Acepté sin vacilar, porque pensé que era la manera de ser más útil en la lucha de independencia de Puerto Rico. Comencé a trabajar el 30 de noviembre de 1974. Antes de eso, en Claridad no había una sección deportiva, solo unas colaboraciones de Manuel Álvarez.”

A Mari Brás lo conoció años antes, a mediados de la década de 1960.

“Fue en el restorán Cecilia’s Place en Isla Verde. Yo estaba preocupado con la pasividad que había en la organización independentista que yo participaba. Un grupo de compañeros, que no recuerdo ahora quiénes eran, nos reunimos con él. Yo había llamado a las oficinas del Movimiento Pro Independencia y me atendió una secretaria que unos pocos días después me dio la fecha del encuentro.

“Esa primera impresión fue extraordinariamente buena, lo que más me llamó la atención fue que había sinceridad. Con el tiempo confirmé que él no era capaz de engañar, decía la verdad sin importar lo que le costara.

“Juan había sido amigo de mi padre. Mi papá tenía un programa de radio y Juan colaboró en algunas ocasiones con ese programa. Quizá por eso me fue más fácil entablar una relación con él. Aquella primera reunión fue muy interesante. Yo estaba impresionado con los métodos de lucha del Movimiento Pro Independencia.

“Acordémonos que fue después de la revolución cubana. De ahí es que nace la inquietud nuestra por hacer actividades más dramáticas, físicas. Mari Brás nos explicó cuál era el plan de MPI para conseguir la independencia. Después de esa reunión, que fue a mediados de la década de 1960, no tuve más contactos con él hasta que trabajé en Claridad. Pero sí seguía de cerca al MPI y mantenía mi admiración por él. Es que era una figura importante, y hacía cosas importantes. Rescatan la figura de Albizu, tienen un periódico; favorecen la revolución cubana en aquel tiempo; son los primeros en hablar abiertamente de marxismo, hacen alianzas con distintos países, tienen misiones –siempre me pareció interesante ese nombre, era gente que tenía una misión– en Estados Unidos. Son, a la vez, un grupo homogéneo y de gran amplitud. Era mucho lo que se hacía, y con poca gente. Eso hablaba de sacrificio y de compromiso.

“Cuando llego a Claridad veo que hay mucho que hacer. El director del periódico es Raúl González, que falleció solo días después de yo comenzar. Entonces traen a Ramón Arbona de Estados Unidos a dirigir. Juan iba al periódico dos o tres veces a la semana a escribir el Comentario Político. Como había problemas de espacio, la sección deportiva no tenía oficina –después tuve una en un rincón– y, por lo general, yo usaba la oficina de Juan. Cuando él llegaba yo me levantaba para irme, pero él insistía en que me quedara. Ahí hablábamos sobre distintos temas. Pero no de deportes. Nunca. Aunque, fíjate, sí, en una ocasión. El Nuevo Día publicó una portada con la noticia de que un lanzador en Estados Unidos había alcanzado un número de victorias. También nosotros publicamos la misma noticia, pero resaltando que ese lanzador era el puertorriqueño Eduardo Figueroa. Esa conversación, aunque estaba relacionada con el deporte, era en realidad periodística y política. Sin embargo Juan, aunque a mi entender no sabía mucho ni le interesaba ningún deporte, leía todo el periódico. Todo, incluyendo nuestra sección.

“Aunque no sé cuánta fue su participación en la decisión de incluir una sección de deportes en el periódico, no me cabe duda de que Juan reconocía la importancia de esa sección. Claro que él sabía que el deporte es una manifestación cultural que, además, era del interés de buena parte de los puertorriqueños. También sabía que atraeríamos a nuevos lectores, Juan sabía que el deporte era parte importante de la cultura, igual que la poesía, que la literatura, que las artes. De eso no me cabe duda.

Quizá alguna vez hablamos de algún pelotero de su pueblo, pero en realidad hablaba más de esos temas con Domingo Vega que con Juan.

¿Alguna vez hizo señalamientos sobre tu trabajo?

“En una ocasión. Como estaba solo, casi escribía una columna diaria y tenía que rellenar las otras dos páginas, a veces se me agotaban los temas. Escribía sobre billar, dómino, porque no tenía nada de deportes. Un día escribí una columna que titulé “La barbería de Toño”, que estaba en la calle Loíza, cerca de mi casa, donde me recortaba. Era un sitio interesante. Frente a mí, un retrato de Roosevelt, había conversaciones de todo tipo entre los clientes. Cuando la envío para la sección de deportes, hubo alguna resistencia, como es natural. Se preguntaban qué hace esto aquí. Entonces le llevan a Mari Brás la columna para que decida. Su contestación fue: ‘que escriba de lo que quiera, pero que escriba. Vamos a hacer la prueba’.

¿Mari Brás decidía todo lo que se iba a publicar en Claridad?

“No era necesariamente que él tomara todas las decisiones del periódico, la dirección de Claridad actuaba con mucha libertad, pero le consultaban, y su opinión muchas veces era la definitiva. Él no estaba pendiente de todos los detalles. Un ejemplo de que él no decidía de antemano lo que salía en el periódico es cuando me llamó la atención por algo que escribí y ya estaba publicado. Allí hablaba no muy bien de un personaje de la radio. Juan se me acercó con el periódico en la mano y me dijo: ‘¿Qué es esto? Es un ataque innecesario’. Aunque el señalamiento fue con un tono grave, no dejó de ser amable. Él era firme y honrado cuando debía indicar algún asunto. En mi caso, en aquella ocasión, fue más bien una invitación a discutir el tema. Ese fue el Juan que conocí, él escuchaba y después emitía su opinión.”

Para Córdova, uno de los proyectos más importantes impulsados por Mari Brás fue Claridad (1959). Tanta importancia tuvo que el periódico va en camino a celebrar 60 años de existencia y es, posiblemente, el más antiguo y único sobreviviente –junto a Granma (1965) y Brecha (1985), de Uruguay–, de los periódicos de izquierda en América Latina.

“Antes de Claridad, la prensa en Puerto Rico, no es que fuera un órgano del gobierno, pero se acercaba bastante. Por ejemplo, recuerdo que en uno de sus primeros editoriales, The San Juan Star explica su simpatía con el Partido Popular. Defendía la línea política de ese partido. Ese periódico llegó a Puerto Rico con pretensiones de enseñarnos periodismo. Esos son los que dijeron que la trayectoria del huracán Flora, que regresó sobre Cuba, fue un designio del Señor para castigar la Revolución. No era muy distinto con El Mundo y El Imparcial, y aunque ambos tenían columnistas críticos del partido de gobierno, casi todos eran desde la perspectiva anexionista, como la columna escrita por Eliseo Combas Guerra.

Claridad inauguró otro tipo de periodismo. En él denunció, por ejemplo, la casa de torturas que tenía la policía en El Yunque, y con nombres de torturadores y torturados. Eso no es poca cosa. Se denunció el espionaje político que realizaba la compañía telefónica, Se destaparon muchos casos de corrupción, como el del doctor (Yamil) Kourí.”

Claridad fue concebido para ser un diario, y lo fue por alrededor de dos años. Pero mantenerlo era una empresa colosal. Córdova explica a qué se debió fin del sueño.

“La vida del diario fue más bien breve. Pienso que fue así por dificultades económicas. No se podía financiar. En una ocasión le pregunté a Mari Brás cuál pensaba él fue su principal error como líder del movimiento independentista y me dijo, inmediatamente, el gigantismo. Y cuál es el mejor ejemplo de ese gigantismo, pues para mí, el diario”.

Jaime Córdova también entrevistó a Mari Brás en un par de ocasiones, pocos como él para realizar esa tarea porque, además de conocedor de los deportes, cuanta con una pluma admirable.

“Juan ya estaba retirado, solo daba un curso en la Escuela de Leyes de Mayagüez. Fui a una de sus clases y fue inolvidable. La entrevista fue en su casa, en El Rosario, en Mayagüez. Recuerdo que le dije: Juan, usted debe pasarlo bien aquí. Se ve rejuvenecido, descansado. Y con esta vista magnífica del Canal de La Mona. Y como él era un maestro, me aclaró: ‘El Mar de las Antillas, así lo llamó (Eugenio María de) Hostos’. Y completó la historia: ‘En su lecho de enfermo, Hostos le pide a su amigo, el dominicano Pedro Henríquez Ureña, que lo lleve hasta la ventana para ver ese mar’. Yo voy a entrevistar a Juan y él me regala esa historia que jamás se te va a olvidar. Era un placer entrevistarlo, porque a veces se salía del tema y contaba anécdotas más interesantes que las que uno llevaba en mente preguntarle.

“Le hice dos entrevistas, una en Claridad y esa en su casa, con años de diferencia. De las cosas que más me llamó la atención fue la respuesta a una pregunta sobre sus escritos. Le dije: Juan, hay dos columnas suyas que me han llamado la atención, una se titula “Aterrizaje” y la otra “Habló el poeta”. La lectura de esas dos columnas me dice que usted tiene una vena literaria fuerte y ahí brota esa inclinación. ¿Por qué no escribe más de esta manera? Me dijo: ‘Es que yo dirijo un partido, mi prioridad está en función de la lucha de independencia y no puedo distraerme mucho con estas cosas’. Él era un gran escritor. Si uno se pregunta: ¿quién era el mejor escritor en el periódico?, no podía pensar en nadie más. Era Juan.”

Además de la sinceridad, que ya mencionaste como una de sus cualidades, ¿hay alguna otra que pienses es importante?

Claro, ese desprendimiento que solo es característico de personas excepcionales. Al perder a su hijo demuestra su calidad humana cuando dice que la venganza es un sentimiento bajo y mezquino. Es poca gente la que puede reaccionar así.

¿Alguna vez diferiste de Mari Brás sobre un tema político?

“Sí. Le digo en una ocasión, cuando ya teníamos más confianza: Juan, yo vengo al Partido Socialista porque en la organización en la que militaba prácticamente todas las actividades giraban alrededor de los asuntos electorales. Acabo de llegar aquí y usted me dice que el PSP va a participar en las elecciones. Estoy confundido.”

¿Y qué dijo?

Se echó a reír.

 

Fundación Juan Mari Brás

Esta Fundación se organiza con el propósito de preservar el legado de Juan Mari Brás y dar a conocer su pensamiento, su obra y su trayectoria de lucha por la independencia de Puerto Rico a actuales y futuras generaciones.
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