Juan Mari Bras

De Ponce a Maravilla

La Masacre de Ponce marca un momento dramático de la brutalidad imperialista yanqui en Puerto Rico. La conmoción que produjo en nuestro pueblo aquel asesinato colectivo fue el punto decisivo para la derrota de la coalición en 1940. No podía quedar impune la complicidad de los partidos oficiales con el General Blanton Winship. Winship fue el ejecutor de aquella matanza horrible y posteriormente pretendió encubrirla.

Hoy sabemos hasta donde llegó Winship en su empeño de encubrir la Masacre, gracias al testimonio, tan diáfano y tan pulcro como quien lo vierte, de ese ilustre puertorriqueño que es Don Rafael Pérez Marchand. El distinguido letrado acaba de publicar en la Revista del Colegio de Abogados (VoL 40, Núm. 2, Mayo de 1979) un elocuente trabajo bajo el titulo La Masacre de Ponce: Mi Testimonio. En el mismo queda esclarecido para la historia uno de los episodios más importantes de aquel acto macabro de represión y encubrimiento. Don Rafael era fiscal de Ponce a la sazón. En ese tiempo, los fiscales estaban facultados por ley no solo para investigar sucesos delictivos sino para determinar causa probable y ordenar el arresto y acusación de personas envueltas en los mismos. Pérez Marchand había concluido su investigación preliminar de la Masacre con la decisión de ordenar el arresto de cuatro policías por el delito de asesinato. Veamos este trozo del testimonio de Pérez Marchand, citándole directamente:

"Y a esas alturas rendí al Departamento de Justicia un Informe Preliminar que ya señalaba a los responsables de La Masacre, pero obviamente aquel Informe alarmó al Procurador General Lcdo. Benigno Fernández García, porque a muy altas horas de la noche me llamó por teléfono para saber si era cierto que yo había acusado a cuatro policías por asesinato, y si ya estaba investigando al Coronel Orbeta y a sus oficiales con el mismo fin".

"Informado el Procurador de que cuanto él quería saber era cierto, me ordenó al siguiente día compareciera ante él para recibir instrucciones sobre el particular; pero le objeté que una orden como la que él me daba debía ser confirmada por escrito, y fue al recibo de su orden telegráfica que me trasladé a San Juan el día 27 de marzo".

"Para mi sorpresa, en la Oficina del Procurador General me aguardaba el Gobernador Blanton Winship, y estaban allí como testigos o asesores Ricardo Gómez (Fiscal del Tribunal Supremo y Jesús A. González (Juez de Distrito de San Juan). Allí y entonces, sin concederme la cortesía de un saludo, o invitarme

a tomar asiento, el General Winship procedió a ordenarme como sigue:"

"(1) Que yo enmendara el Informe que le había rendido al Procurador General sobre La Masacre, en los términos que el Procurador me fijara".

- "(2) Que yo me abstuviera de procesar a Miembro alguno de la Policía sin su previa autorización". -

"(3) Que yo archivara las cuatro acusaciones ya radicadas contra ‘su Policía’ y a la vez radicara sendas acusaciones, por asesinato, contra los cadetes que, según él, habían atacado a la Policía".

"Movido yo por aquella prueba en mi poder, le hice saber al Gobernador que sus órdenes no podían ser cumplidas, porque no se había declarado un estado de emergencia ni se habían suspendido las garantías constitucionales, y que yo como fiscal no violaría derechos fundamentales que había jurado defender. Entonces, con tono de mando, el General Winship me advirtió que él no aceptaba réplicas y al insistir yo en presencia del Procurador General, del Fiscal del Tribunal Supremo y del Juez de Distrito de San Juan, que era mi deber velar porque fueran respetados los preceptos de la Suprema Ley (The Supreme Law of the Land), el Gobernador, sin más decir, me volvió la espalda y regresó a Fortaleza por el corredor que en aquella fecha comunicaba su residencia oficial con la Oficina del Procurador".

"Al quedar yo con el Procurador y los mencionados funcionarios judiciales, Don Benigno me amonestó diciéndome que por aquel gesto de insubordinación él podía trasladarme a otro distrito para que otro fiscal hiciera la investigación de La Masacre, o podía destituirme y hasta procesarme; pero si nada de aquello ocurrió se debió, seguramente, a que al conocerse la noticia de lo sucedido en su oficina, El Imparcial publicó un cable del Presidente del Comité investigador de La Masacre Dr. Arthur Garfield Hays, ofreciéndose a volver a Puerto Rico para asumir mi defensa si el Procurador General ponía en práctica sus amenazas".

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La Huelga estudiantil del 1948

Juan Mari Brás habla sobre la huelga estudiantil de 1948 en la Universidad de Puerto Rico.

Fundación Juan Mari Brás

Esta Fundación se organiza con el propósito de preservar el legado de Juan Mari Brás y dar a conocer su pensamiento, su obra y su trayectoria de lucha por la independencia de Puerto Rico a actuales y futuras generaciones.

Agradecemos al Periódico Claridad
las aportaciones de fotos y contenidos.

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